Mi primera experiencia Golden Teacher

Psilocybe Cubensis

Hace tiempo decidí que quería cultivar hongos alucinógenos y compré una growbox de Psylocibe Cubensis Psilocybe Cubensis en Avalon. Cuando me llegó, fui recolectando y secando las diferentes cosechas y guardando los hongos secos envasados al vacío, esperando el momento oportuno para consumirlos.

Una noche de invierno nos juntamos en mi casa 3 amigos y yo. Mi amigo y una de mis amigas son pareja. Una de las chicas no consumió, por lo que hizo un poco de cuidadora y de parte objetiva de la noche. La otra chica, la pareja de mi amigo, solo consumió 1,5 gr. porque no quería colocarse demasiado y además todas las drogas le afectan mucho, incluso el alcohol. Mi amigo y yo nos comimos 4 gr. cada uno (yo un poco más, de hecho). Los dos habíamos probado setas más veces, aunque nunca habíamos flipado tanto. Él es un tío grande (unos 90 kg.)Magic Mushroom

y yo peso solo 60 kg., pero él empezó a notar los efectos antes. Como yo ya había consumido setas antes con otros amigos en casa, sabía qué partes de la casa ofrecen más estímulos visuales bajo los efectos de las setas y le fui diciendo: mira ahí, ahora mira aquí, ahora allá... Y así iba contándome que la barandilla de la escalera que sube al segundo piso empezaba a contonearse y a reflejar colores en sus partes metálicas o que una planta decorativa empezaba a “bailar”. También se empezó a partir de risa cuando se vio reflejado en el cristal de la ventana. Poco a poco y casi sin darme cuenta, yo también empecé a notar los efectos.

Habíamos comprado unas hamburguesas para cenar, pero como es mejor hacer el viaje en ayunas, decidimos dejarlas para más tarde y nos sentamos en el sofá. Empezamos a hablar de nuestras cosas pero poco a poco los efectos que empezábamos a sentir iban monopolizando la conversación. Cada vez los efectos visuales eran mayores y la claridad mental se desvanecía para dejar paso a unas risas incontrolables. Mi amigo y yo ya teníamos unos efectos muy fuertes y solo había pasado una hora aproximadamente. La chicas (tanto la que consumió poco como la que no consumió) se limitaban a reírse con nosotros y a disfrutar del ambiente tan divertido que se estaba creando, aunque no tuvieran unos efectos tan marcados como los nuestros (la que no consumió estaba bebiendo alcohol).

Yo llegué a un punto en el que empecé a experimentar visuales muy fuertes, como si toda la habitación fuese una discoteca. Como si hubiese una bola de espejos que estuviese dando vueltas y creando luces y reflejos por las paredes de toda la casa. Además, a ratos me resultaba difícil expresarme e incluso hubo unos minutos en que no era capaz de discernir si lo que estaba diciendo tenía sentido o no. No entendía las palabras que acababa de decir y no sabía si estaba hablando correctamente. Fue algo curioso. Además, si cerraba los ojos, veía fractales. El pelo de mi perro nos parecía más largo de lo que es y le veíamos reflejos verdes. La tele parecía que era en 3D, la lámpara se veía extraña, toda la habitación era un baile de luces y todo brillaba mucho más de lo normal. Nos mirábamos la mano y nos parecía ver las venas y arterias, las caras de los demás también nos parecían raras, como demacradas. Pero todo de buen rollo, sin agobios y sin miedos. Disfrutábamos de la experiencia.

Después mi amigo quiso ir al baño a mear pero el baño del piso de abajo es muy pequeño y le daba mal rollo entrar, así que decidió subir al del piso de arriba. Al empezar a subir, con las luces del piso de arriba apagadas, empezó a tener visuales extraños. En lo alto de la escalera hay una claraboya que dejaba entrar la luz y hacía efectos raros. En la oscuridad, los visuales eran diferentes.
Magic Mushroom

Sin saber muy bien por qué, nos pareció buena idea subir todos al piso de arriba y empezar a hacer el tonto metiéndonos en mi armario ropero. Estábamos tan eufóricos que cualquier idea nos parecía una gran idea. Nos metimos en el armario y descubrimos que estar tumbados entre la ropa era muy placentero. Después mi amigo se puso algunas camisas mías haciendo el tonto y los demás nos partíamos de la risa tirados en mi cama. Yo era consciente de que era mi casa y estábamos dándola vuelta entera. Era consciente de que al día siguiente iba a tener que recoger todo eso, pero no me importaba. Estábamos eufóricos, como locos, riéndonos sin parar.

En otro momento saqué una guitarra eléctrica y un amplificador y empezamos a hacer ruido con ellos. Ninguno sabemos tocar, pero descubrimos que en algún momento de nuestra vida habíamos tocado o lo habíamos intentado. A veces ni siquiera usábamos la guitarra y simplemente jugábamos con el amplificador, colocándonos el jack en diferentes partes del cuerpo y jugando con los ruidos que hacía. No sé muy bien por qué también pensamos ponernos a pintar (tengo pinturas acrílicas y un caballete), pero menos mal que tuve un momento de lucidez y decidí que no era buena idea, porque en nuestro estado se nos podía ir de las manos y podríamos acabar manchando todo la casa.

Como era de noche y estábamos haciendo demasiado ruido, decidimos bajar al piso de abajo porque mi habitación pega directamente con el dormitorio del vecino. Sabíamos que el vecino no estaba en casa, pero por si acaso llegaba en algún momento. Antes de bajar entramos a otra habitación en la que tengo trastos varios y empezamos a reírnos con la cantidad de chorradas que uno va acumulando: un muñeco artesanal que me regalaron y que se supone que soy yo, juguetes típicos de consulta de psicólogo (las bolitas que se golpean unas a otras y transfieren el movimiento), una lámpara de lava…
Magic Mushroom

Después bajamos al salón y seguimos riéndonos y haciendo el tonto. Mi amigo empezaba a estar un poco cansado del viaje (llevábamos ya unas 4 horas) y quería que se le fuese pasando, así que nos pusimos a cenar. Teníamos sentimientos encontrados, pues por un lado no nos apetecía pero por otro sí. Nos pusimos a comer y estábamos tan colocados que nos costaba coordinar y lo manchamos todo. En ese momento, mi amigo recibió una llamada de su suegro. Todos nos pusimos serios, pues no queríamos que se notase que estábamos drogados. Decidió que tenía que cogérselo o se pondría nervioso, ya que en principio iban a ir a dormir a su casa y el padre de mi amiga es un poco paranoico. Se lo cogió, intentó parecer normal y más o menos lo consiguió (ya nos estaba bajando), pero el shock de cambiar de un universo a otro tan rápido le sentó mal y empezó a rayarse y a tener pensamientos extraños. Pensaba lo típico de que se iba a quedar así para siempre, tenía ideas extrañas que no entendía… así que después de media hora o una hora hablando todos tranquilamente e intentando que se relajara, decidimos que lo mejor era dormir. Estábamos agotados. Habían sido 5 horas muy intensas.
Al día siguiente aún seguíamos cansados y con una ligera resaca, pero nos seguimos partiendo de risa recordando la noche anterior. Fue uno de los mayores colocones de mi vida y nos reímos muchísimo. Una gran experiencia, aunque 4gr. puede resultar demasiado y no aconsejo tomar siempre esa cantidad, sino solo en momentos puntuales. Es una experiencia muy intensa, aunque esto también depende de la persona.

magic mushrooms